Salamanca, 10 de febrero de 2006.


'El rostro humano es una fuerza vacía… a veces he traído,

junto a las caras humanas, a objetos, árboles y animales

porque no estoy seguro todavía de hasta dónde

llegan los límites del cuerpo y del yo humanos'.


Antonin Artaud. El rostro humano.


Hace tiempo que el arte inició el camino de la observación, experimentación y expresión de la tremenda paradoja que pone al descubierto los altísimos niveles de estrés y ansiedad característicos de las sociedades tecnológicamente más avanzadas y todo mi trabajo gira en torno a la observación de este fenómeno. El punto de partida fueron varias series de ejercicios formales realizados en Saint-Etienne (Francia, 1999-2000), cuyos resultados se fueron simplificando y consolidando dentro del macro proyecto al que denomino genéricamente 'OCCITENTE año X' (2001/05).

La última fase de este estudio ha derivado en los dos últimos años  (2006-08) hacia formas de expresión multidisciplinares, en un deseo de reformular la estructura pictórica, soporte fundamental de mi trabajo, forzando la interacción entre códigos plásticos de distinta naturaleza.

Esta última etapa se ha revelado como  una consecuencia natural dentro del proceso de análisis y experimentación del montaje, entendido éste en relación con mi trabajo como un elemento radical  para la construcción y canalización de sus contenidos semánticos.







 

Serie QUÉDATE DÍA FELIZ


5 piezas: imagen múltiple y de formato variable siempre en la proporción de una parte de arquitectura por una o dos de figura humana.

Tamaño de las piezas: 50 x 140 cm o bien 50 x 210 cm.

Técnica: pintura acrílica y lápices de color sobre tabla.

Montaje: aluminio de color plata mate y lexán, cámara de aire de 15 mm.


Las grandes masas de vegetación y piel se presentan modeladas con acrílico y lápices de colores para conseguir calidades orgánicas y sensuales.

Los cielos, los volúmenes arquitectónicos y el asfalto así como los fondos, la ropa y el pelo de las figuras humanas son resueltas de forma sintética: los volúmenes se estructuran a partir de dos únicos planos de luz y sombra que son rellenados con acrílicos en color plano y uniforme.

La fase previa a la ejecución de las pinturas se desarrolla a partir del soporte fotográfico. La parte dedicada a la arquitectura se centra en retratos de apartamentos de playa de la comarca de Gandia fotografiados en invierno, por lo que aparecen vacíos y cerrados. Frente a las grandes moles arquitectónicas de personalidad diluida que suelen proliferar en estas zonas de veraneo, he optado por ese otro tipo de “casa de verano” generalmente adornada con jardines, patios o terrazas y que poseen un carácter paradisíaco. Para la documentación de los escenarios he elegido puntos de vista en los que la masa arquitectónica queda prácticamente anulada, desaparecida tras la exuberante vegetación, generalmente de tipo tropical, que les antecede. He elegido asimismo fuertes contrastes de luz y sombra.

A la hora de transferir el dibujo a la tabla hago una selección de elementos de manera que a veces desaparecen edificios colindantes, antenas, cables, farolas… con la intención de neutralizar (e idealizar) la identidad de esos lugares.

La parte dedicada  a la figura humana se centra en retratos de cabeza y torso de individuos en bañador que evidencian un fuerte contraste de luz y sombra. En estas instantáneas existe una intención de radicalizar el gesto con el fin de obtener una expresividad impostada, teatralizada, que se agudiza más aún al aislar la figura de su contexto natural (la playa o la piscina, por ejemplo) y proyectarla sobre un aséptico fondo plano (color blanco) sin sombras: los personajes aparecen posando delante del objetivo forzando gestos de dolor o tragedia, de tensión contenida, de inquietud, de desagrado … La deformación conseguida otorga una gran plasticidad a los rostros al tiempo que facilita el acceso a los niveles de lectura emocionales de la imagen.

La interacción entre estas dos imágenes, apartamento ideal versus veraneante trágico, me interesa por su fuerza expresiva y por su capacidad para impactar en el espectador no sólo a nivel sensorial, sino sobre todo en los planos emocionales (y luego intelectuales) a través de un proceso simple de asociación.

Serie PRELUDE FOR MEDITATION


2 polípticos + sonido: díptico de 122 x 488 cm + tercer módulo de 50 x 140 cm.

Tamaño total: 122 x 628 cm.

Técnica: Acrílico y lápices de color sobre tabla.

Montaje: aluminio de color plata mate y lesán, cámara de aire de 15 mm.

Sonido: Pieza electroacústica de Iñaki Estrada, 08:51 min.


Primer módulo de gran formato:

Retrato de una hamaca de plástico sobre la que se ha abandonado un albornoz (en el segundo políptico se trata de una toalla de playa).

Las hamacas se presentan extendidas y en plano lateral. Una intensa luz cenital proyecta una potente sombra que ancla las hamacas al suelo. El fondo es blanco y no se marca la línea de horizonte. La toalla y el albornoz están trabajados de manera naturalista (lápices de colores) mientras que el resto de elementos compositivos son resueltos plásticamente a partir de reservas de color plano y uniforme (pintura acrílica).


Segundo módulo de gran formato:

Figuras humanas a tamaño natural: “bañistas en suspensión”.

Las escenas se localizan al aire libre con el fin de lograr fuertes contrastes de luz y sombra. Los bañistas (un hombre y una mujer) aparecen aferrados con las manos a cierta suerte de estructura horizontal. La figura protagonista del primer políptico aparece abandonada a la fuerza de la gravedad, con la cabeza caída y el cuerpo estirado, brazos y piernas verticales; el del segundo políptico es retratado en su esfuerzo por recuperar cierto dominio sobre su cuerpo, los músculos en tensión.

Ambos aparecen vestidos en estricto atuendo de playa portando algún tipo de complemento aparte del bañador: gafas de bucear, manguitos, chanclas etc. En el módulo de la chica la composición aparece bruscamente cortada por las muñecas de tal manera que no se ven las manos ni la estructura a la que están agarradas. En el módulo del chico éste parece columpiarse desde una goma elástica negra.

Cada módulo incluye un cuerpo de “bañista en suspensión” presentado en horizontal sobre fondo blanco: al volcar los cuerpos “suspendidos” hacia la horizontal se crea un centro de gravedad virtual que coincide con el lugar que ocupan las hamacas. 

En estos módulos de gran formato los trajes de baño, el pelo y el resto de objetos complementarios, como gafas o flotadores han sido trabajados en acrílicos de color plano y uniforme. La piel de los bañistas así como la toalla y el albornoz aparecen rigurosamente modelados con lápices de colores.


Módulos de pequeño formato:

Derrumbado sobre la hamaca y adoptando posturas alteradas, aparece el cuerpo yaciente del bañista cubierto hasta la cabeza por el albornoz (por la toalla en el segundo políptico) a modo de ritual de muerte. Sólo son visibles parte de las extremidades (los antebrazos con las manos y parte de las piernas con los pies); del resto del cuerpo sólo se aprecian los volúmenes bajo la toalla o el albornoz. Una fuente de luz cenital proyecta una potente sombra sobre el suelo.

En esta ocasión el conjunto hamaca-bañista-toalla se presenta en gama de grises, en composición centrada y en pequeño formato, de tal manera que sólo ocupa un tercio del largo de la tabla; todos los elementos, excepto la piel de los bañistas (que aparece modelada con lapiceros), se resuelven a partir de reservas en acrílico de color plano y uniforme.

Este conjunto de objetos en blanco y negro se proyecta sobre un fondo blanco sobre el que se marca una línea de horizonte a partir de la cual se presentan en color distintos paisajes naturales que tienen en común la introducción de cierto elemento inquietante: una gran ola cargada de espuma que empieza a derrumbarse; un fondo de altamar con cielo plomizo; una línea de playa en la que se aprecia el suave restallar del oleaje; un cielo cargado de nubes de polvo etc.



Quédate día feliz

paloma pájaro 2006

El área de interrogantes que se abre con esta nueva situación es vastísima y se impone la urgencia de acometer en profundidad el estudio de los agentes que intervienen en la gestión de las emociones: los agentes internos que tienen que ver con la carga genética, los procesos químicos o las características fisiológicas del cerebro, por ejemplo; y los externos que se relacionan con la educación, los prejuicios culturales, el orden social o la búsqueda de atajos para la gratificación inmediata. Se hace igualmente necesario iniciar el proceso de interacción entre las distintas disciplinas que tradicionalmente se han ocupado del estudio compartimentado de la naturaleza. El proyecto Quédate día feliz se presenta, por tanto, como una búsqueda de las metáforas plásticas capaces de expresar parte del complejo entramado de la naturaleza humana, tanto individual como colectiva, al aproximarse al estudio de los superorganismos a los que dan lugar las comunidades humanas. En sus motivaciones originales indaga acerca de los espacios virtuales de la felicidad, aquellos sobre los que el individuo proyecta sus deseos de bienestar y felicidad futura, así como de los errores de cálculo que le son habituales y sus consecuencias más o menos perdurables e identificables (frustración, ansiedad, infelicidad, etc.).

En cierto modo se podría decir que la línea argumentativa de este proyecto no se inspira en la "incapacidad de los seres humanos para ser felices" sino más bien en su inextricable "capacidad para ser infelices".

Acrílico y lápices de color sobre tabla. Medidas variables.