2003, fase de construcción de significados: muy pronto el núcleo vital del proyecto sucumbió ante los sugerentes aspectos intelectuales que prometía la metáfora: OCCITENTE

frente a CIUDAD/NUDO, orden frente a complejidad, racionalismo frente a expresionismo. OCCITENTE tomó como objeto de estudio la relación que el individuo moderno mantiene

con su entorno en su rol de consumidor de espacios de ocio.


El símbolo surgió al otorgar una función histórica a la arquitectura, la de ser el “rastro humano más perdurable” en el sentido en que lo son los monumentos megalíticos o la arquitectura del Antiguo Egipto, que permanece “activa” a pesar de no cumplir la función para la que originariamente fue concebida. Estos monumentos de la memoria han replanteado su función  reconvirtiéndose en iconos de la cultura del ocio occidental, objetos de veneración para el turista. En esta sociedad nuestra que rinde culto al tiempo libre y al espectáculo resulta muy tentador realizar el proceso inverso, esto es, investir de trascendencia a nuestra arquitectura de consumo (apartamentos de verano o monumentos históricos, por ejemplo), para rizar el rizo y convertirlas en venerables ruinas del futuro. El efecto bucle concluye al posibilitar, a través del arte, un consumo específicamente contemplativo de nuestros más prosaicos espacios de ocio, es decir, al sublimarlos.

La serie Retrato Simple de un Apartamento de Verano se compone de dípticos de tamaño medio en los que se incorpora la figura humana aunque lo hace como elemento perturbador: chicas en actitud de playa y piscina aparecen aisladas de su contexto natural y recortadas sobre fondo blanco. Gracias al montaje en díptico la imagen de las chicas se une a la de retratos extremadamente sintéticos de apartamentos de playa.





















2004, fase de complejidad: esta última fase dio lugar a la serie 'ESTE ES UN PROYECTO DE ALTO CONTENIDO SIMBÓLICO nº X'  (EUPACS nº X). Estas piezas asumen definitivamente la incorporación de las figuras animal y vegetal como elementos constructivos plenos de significado, pero de alguna manera su irrupción resulta violenta e intervenida por algún rasgo esquizoide que desestabiliza la lógica de la escena. En esta fase de los EUPACS nº X,  rayana peligrosamente en los efectismos característicos de las etapas del acabamiento, todo se complica y excede.

La preparación de esta serie supuso minuciosas falsedades y trucos (por ejemplo, la manipulación intencionada de las variables espacio-tiempo), con el fin de construir una imagen visual desconcertante cuyo sentido último pudiera entenderse como una especulación continua acerca de la identidad de lo humano, de lo animal, de lo inanimado.


El desarrollo de la acción de los EUPACS nº X se presenta en formato plano-secuencia . Este concepto, aunque extraído del cine, es reinterpretado aquí en un sentido más vinculado con el cómic y la fotografía secuencial. El aislamiento del fotograma contribuye a crear un movimiento conceptual, relacionado más con los procesos intelectuales que con los meramente visuales. En los EUPACS nº X un mismo escenario y tres desconcertantes instantáneas rompen con la tradicional lectura lineal de las variables espacio-tiempo.


La base documental de este plano-secuencia es la fotografía digital. Esta imagen fotográfica es el germen del que surgen los 'delirios pictóricos' o las 'realidades de ficción' presentes en cada una de las piezas del políptico o plano-secuencia.

La manera en que una instantánea fotográfica se convierte en una realidad de ficción  depende de un ejercicio de manipulación de los elementos retóricos y su objetivo es activar el enrarecimiento progresivo de la imagen. Los recursos estilísticos son múltiples y parten de un cambio fundamental de soporte (de la fotografía a la pintura): simplificación de la forma, despojamiento del dato circunstancial, modificación del ritmo y el encuadre, deformación de las proporciones, supradefinición de aquellos objetos que lo precisen y, sobre todo, acoplamiento de los elementos foráneos (por ejemplo,imágenes de perros extraídas de internet).















OTROS INTERESES

El trampantojo de la realidad virtual: me interesa mucho no renunciar a los modos de producción artesanales para hablar, paradójicamente, de  imágenes o apariencias  propias de los medios de producción digitales, masivos e inmediatos. Podría hablarse de una especie de trompe-l’oeil de la realidad virtual, es decir, de una imagen de apariencia photoshop pero realizada a la manera tradicional: pincel, lápices, tabla y horas de trabajo.

El empleo de una estética cercana al diseño y la publicidad: asepsia formal.

El interés por la capacidad de evocación de las imágenes: todos mis trabajos portan desde su concepción un sentido de mensaje, de comunicación, pero una de mis mayores preocupaciones al concebir una serie de imágenes es la de revestirlas de un determinado grado de ambigüedad para que esa “comunicatividad” de la imagen no conduzca a un mensaje plenamente decodificado, ni a una lectura inmediata ni mucho menos unilateral.

El valor del montaje: me interesa su capacidad para introducir al espectador en determinados estados emocionales e intelectuales. La posibilidad de secuenciar la imagen o de organizar los objetos, enriquece la composición y facilita la multidisciplinaridad  así como la construcción de significados a partir de la asociación de impresiones visuales, sonoras, táctiles, etc.

El políptico como  herramienta de montaje y composición: el hecho de que cada obra esté compuesta por varios módulos y que éstos precisen de un montaje para su visualización (un montaje arbitrario, por otro lado, y por lo tanto reordenable según la circunstancia, sin principio ni fin), otorga a la imagen una dimensión de objeto que tiene que ver más con el concepto de instalación que con el de pintura en su lectura más convencional (imagen inscrita en un marco). Este carácter objetual  de la imagen me ha inclinado hacia campos de investigación más amplios en un deseo de incorporar elementos nuevos que fortalezcan la elocuencia de la imagen. Este paso es definitivo para potenciar el sentido de juego y de interacción entre los objetos, incluidos los espectadores.
















 

 

Salamanca, 14 de noviembre de 2005


“El rostro humano es una fuerza vacía.... a veces he traído,

junto a las caras humanas, a objetos, árboles y animales,

porque no estoy seguro todavía de hasta dónde llegan

los límites del cuerpo y del yo humano”.


Antonin Artaud.  El rostro humano.


Gran parte de la energía consumida en los últimos cinco años (2001-2005), la he dedicado en resolver el conflicto interno entre los aspectos formales y semánticos de la imagen protagonista en el proyecto OCCITENTE, una tarea lenta que ha dado lugar a la apertura de  líneas de experimentación simultáneas aunque de desigual resultado. Por un lado aparecen las series pictóricas Retrato Simple de una Vivienda Urbana, Retrato Simple de un Apartamento de Verano y EUPACS nº X; y por otro las fotográficas Retrato Simple de los animales y Diego sobrevive en Occitente.

Un depósito de cerca de 2000 fotografías ha servido como base documental durante todo el proceso, cada una de ellas recogida en el contexto y singularidad de un determinado paisaje: zonas turísticas del Levante español, parques financieros de grandes ciudades, fábricas de pequeñas empresas castellanas, instantáneas de la arquitectura en capitales de provincias, escenarios caseros en los que se desarrollan brindis de noche vieja, bodas ficticias, conversaciones apasionadas, etc.



 

OCCITENTE

paloma pájaro 2001/05

GÉNESIS Y POÉTICA

Los primeros OCCITENTES surgieron en Gandia (Valencia), durante el verano de 2001 como experimentos formales en oposición al tratamiento expresionista de toda mi producción anterior, incluidas las CIUDADES/NUDO, serie muy comprimida que surgió durante mi primera estancia en Francia (1999-2000).  El diseño urbano de Saint-Etienne (Francia) se corresponde con el de una ciudad de corte postindustrial dramáticamente marcada por el fenómeno de la inmigración y organizada socialmente a través de guetos exclusivos. En esas circunstancias ocurre CIUDAD/NUDO, una serie que nace de la escasez de recursos y cuya estética gira en torno al assemblage y a la total anarquía de los materiales.

OCCITENTE es la serie que está en las antípodas de CIUDAD/NUDO. Una de las motivaciones fundamentales de mi trabajo surge de la observación de los antagónicos, especialmente de los que resultan de la naturaleza discordante de lo humano y así parece que cada nuevo experimento no intenta ser sino una aproximación, un ensayo de disección de lo humano y de las metáforas plásticas capaces de hablar de sus paradojas.

En ambos proyectos, CIUDAD/NUDO y OCCITENTE, he otorgado una dimensión metafórica al uso de la arquitectura y del resto de mobiliario urbano para hablar del rastro de lo humano, del vestigio que lo humano deja a su paso. El estudio no se centra en el individuo en sí mismo, sino en el paisaje que él mismo se construye y del que se rodea: personas, obras, cosas, recuerdos, animales, etc. Hablo, por lo tanto, del paisaje en un sentido psicológico. Según esa lectura CIUDAD/NUDO y OCCITENTE serían el resultado de la dualidad connatural al ser humano, como el conflicto permanente al que está condenada la razón frente al instinto, la naturaleza frente a la cultura y la educación. Por un lado está la saturación de estímulos que es CIUDAD/NUDO, donde la atmósfera queda prácticamente anulada frente al despotismo de la materia que lo construye. Por otro, se encuentra OCCITENTE, la asepsia formal, la contención, representa el orden frente a la complejidad.

Ninguno de estos paisajes parecen mundos habitables, su belleza es inmensa pero siniestra.



DESARROLLO HISTÓRICO DEL  PROYECTO

El proyecto OCCITENTE puede  desglosarse, grosso modo, en tres fases o momentos:


2001-2002, fase de experimentación formal: OCCITENTE surge tras pasar un verano en Gandia-Platja con la cámara digital colgada  del hombro: cientos de mamotretos de cemento multicolor esparcidos regularmente en primera, segunda, decimoquinta línea de playa;  turistas y la luz del mediodía marcando con su certero hachazo cada borde de sombra en cada mínima cosa. OCCITENTE primero me sedujo por la intensidad de su plástica. Esta primera fase fue fundamental para el desarrollo de los aspectos formales de la serie: análisis y experimentaciones con los materiales, los soportes y las herramientas; ejercicio y refinamiento de la técnica; búsqueda de soluciones compositivas y de montaje económicas y eficaces (el políptico); asimilación de la imagen ideada y de su estética, etc.

Esta primera fase dio lugar a los retratos pictóricos de arquitectura Retrato Simple de una Vivienda Urbana y Retrato Simple de un Apartamento de Verano, y a la serie fotográfica Diego Sobrevive en Occitente.


Acrílico sobre tabla. Medidas variables.